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Hoy os quiero hablar del libro ‘Happy Employee Experience’, en el que Manu Romero explica la experiencia de la felicidad. Apenas un tercio de las empresas a las que he preguntado tienen algo que se asemeje a un plan de felicidad para sus empleados, pero la mayoría NO cuenta con ninguna acción en este sentido.

Decía Steven R. Covey, autor de ‘Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva’: “trata siempre a tus empleados exactamente de la manera como quieres que traten a tus mejores clientes”. Normalmente, en nuestro día a día, nos centramos en que la empresa funcione, en vender mucho, en ganar clientes. Pero cuando tienes un equipo (da igual con cuántos miembros), tu principal rol es cuidar a tus empleados. Porque al hacer esto, buscas que tus empleados se preocupen por hacer funcionar el negocio, porque persigan la excelencia. Y con ello, poder ofrecer un servicio perfecto a los clientes, que se produzca una conversión en ventas y en un sistema que funciona. Y finalmente, todo esto te hará feliz a ti. Pero todo empieza contigo como dueño de tu negocio.

Da igual el tamaño de la empresa, lo que debe estar arriba de todo en el organigrama, lo más importante es siempre el cliente. Pero tus empleados, tu equipo humano, son tu mayor recurso. Puedes tener la mejor maquinaria, la mejor patente o algo en lo que eres único, pero sin un equipo que lo ponga en marcha, tu empresa no es nada. Y si son tu mayor tesoro, ¿qué deberías hacer con ellos? Manu Romero nos dice en el libro que hay que mimarlos. ¿Cómo? Creando los ‘momentos de la verdad’. De igual forma que aparecen cuando un cliente accede a tu negocio, pasa por tu escaparate, compra, o comprueba cómo le llega ese paquete que pidió, lo mismo ocurre con la experiencia de tus empleados. Es importante generar estos momentos, que son los que van a definir un camino a seguir.

  • El primer momento de la verdad aparece durante el proceso de contratación, cuando responden a una oferta de trabajo. Si tu anuncio dice “se busca personal para ventas”, no es muy atractivo. Pero si decimos “se buscan personas apasionadas por el contacto con el cliente, por ver lo que necesita y poder ayudarle en sus necesidades”, seguramente esteramos ya impactando a otro perfil, trasmitimos unas ideas y valores, ahí ya se marca una diferencia. También en la primera entrevista personal, cómo lo atendemos, qué atención le prestamos.

  • Luego viene la bienvenida, cuando ya lo hemos contratado. El primer día de trabajo es clave, y ahí es importante generar una buena experiencia de llegada. Recuerdo una empresa en la que estuve en la que en mi primer día no solo tenía una mesa con todo en su sitio, con mi nombre, sino que estaba todo perfectamente identificado, el material que iba a necesitar, etc. Y eso generó en mi una experiencia de llegada muy distinta a otras que tuve anteriormente.

 

  • Luego vendrá el proceso de inducción, cómo lo vamos presentando en la empresa y cómo vamos generando momentos únicos para que el nuevo empleado se integre en la cultura de la organización.

 

  • También hay que tener en cuenta el día a día, esos momentos especiales en la vida del empleado (cumpleaños, nacimientos…).

 

¿Cuáles son los ejes estratégicos de un plan de felicidad para la empresa?

 

  1. Propósito superior. Las empresas deben tener un propósito que mueva a las personas a hacer que el mundo sea un lugar mejor, y los trabajadores deben estar alineados con ese propósito, de forma que su trabajo tenga significado y cree valor para los demás. El trabajo y la empresa deben servir de vehículo para que cada persona desarrolle su “propósito de vida”.
  2. Hacer que tus colaboradores se sientan especiales y conozcan cuál es su contribución y su función en la empresa. Aprovechar cualquier ocasión para dar un reconocimiento o un mensaje reconfortante.
  3. Mejorar continuamente la cultura y el ambiente laboral. Organizar talleres, celebraciones y reuniones en grupo, mejorar los espacios de trabajo, potenciar la comunicación y el intercambio de conocimientos, ideas innovadoras y experiencias, etc.
  4. Ofrecer beneficios atractivos, como bonos, facilitar el transporte al lugar de trabajo, bonos de estacionamiento, compensar las horas extraordinarias, facilitar la flexibilidad horaria, crear guarderías, acceso a seguros médicos y/o otros servicios relacionados con el bienestar y la salud (gimnasia postural, yoga, técnicas de relajación, …).

Los planes de felicidad en el trabajo proporcionan el mayor ROI de todos los programas de gestión de personal, incrementan la innovación, la retención, las ventas y la productividad. Un trabajador feliz está más motivado, tiene menos absentismo, es más creativo y tiene mejores relaciones con sus compañeros, así como con sus clientes internos y externos en la organización. Todo ello se traduce en empresas felices con mayores beneficios y clientes satisfechos (Harter, J. K., Schmidt, F. L., Asplund, J. W., Killham, E. A., & Agrawal, S. (2010). Causal impact of employee work perceptions on the bottom line of organizations.).

Los planes de felicidad deben ser únicos, no hay dos empresas iguales. Por tanto, no copiéis de los demás. Lo más importante es entender qué hace feliz a vuestros empleados, y eso va indisolublemente unido a vuestra cultura empresarial y valores.

 

Juan Represa ActionCOACH 

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